Sentir el peso del cielo sobre tu cabeza.
calzado con zapatos viejos, arañados y gastados,
vestido con retales de temores.
Viajar con una maleta vacía de certezas,
en un tren que transita por vías muertas.
Dormir con un ojo abierto, dormir en vela.
Despertarse helado en medio del verano,
bajo un sol amarillo y blanco, demacrado.
Mirar al mar y no ver más que tormenta.
Mirar atrás y no ver más que niebla.
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